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MODERACION

*La moderación es el proceso de eliminar o atenuar los extremos, es buscar el equilibrio.     *En la moderación se halla lo mejor en ética, en política, en economía. Por eso, Rubén Darío decía que “la moderación es el mejor de los bienes”.     La Real Academia Española define la moderación como sinónimo de “cordura, sensatez, templanza en las palabras o en las acciones”.     Son esas, precisamente, las características o cualidades que más se deben poner en práctica dentro de la política nacional.    

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miércoles, 8 de agosto de 2012

Tenemos que dedicarnos a resolver nuestros problemas de fondo (LPG)

A estas alturas del juego democrático, nadie debería ignorar que la realidad no perdona, y que les pasa facturas cada vez más elevadas a aquellos que se niegan o se resisten a acatar sus mandatos.

En tanto la atención de los principales actores gubernamentales está enfocada a tratar de resolver un conflicto institucional que ha surgido de manera artificiosa, porque los intereses políticos se han querido sobreponer al imperio claro de la legalidad, la problemática nacional continúa complicándose, sin que hasta la fecha haya una disposición suficientemente efectiva para encarar las vías de solución que podrían llevar a resultados tangibles. Cuando hablamos de “problemática nacional” nos referimos tanto a temas estructurales como a situaciones coyunturales, ya que en la realidad de los hechos lo estructural y lo coyuntural se impactan mutuamente.
Tenemos, para el caso el tema de la seguridad pública, que ha mostrado desarrollos novedosos en los meses recientes. Justamente porque hay una dinámica nueva, habría que dedicarle toda la atención posible, viéndolo en forma integral. La “tregua entre pandillas” es sólo una pieza del rompecabezas, que requiere mucho esfuerzo para que se vuelva avance real hacia el control del fenómeno delincuencial. El sistema carcelario se halla en crisis. Los mecanismos de prevención del delito y de la delincuencia están lejos de ser lo que deberían ser según los retos en juego. Y todo eso debe ir acompañado de una moderna cultura de convivencia, en la que hay que trabajar de veras.

Otro asunto que es de vital importancia para ir saliendo de esta maraña de trastornos que tanto afectan la vida nacional es el referente a crear y sostener un auténtico y funcional sistema de oportunidades para el sano y estimulante desenvolvimiento de las nuevas generaciones. Nuestro sistema educativo no está, evidentemente, a la altura de los desafíos que nos presionan como sociedad y como nación. No bastan los programas aislados de apoyo: habría que generar un sistema que haga posible que niños y jóvenes puedan transitar la ruta de su destino, que es en definitiva la ruta del destino del país. Esto, con todo lo que importa, ni siquiera está sobre el tapete.
La activación económica es otra cuestión palpitante, que no se puede ir dejando al ritmo de los acontecimientos, y, menos aún, a los vaivenes incomprensibles de las simpatías y las antipatías entre el sector empresarial y el sector político. Dinamizar una economía que ha padecido un letargo prolongado es tarea muy compleja, aquí y en todas partes. Hay que acoplar iniciativas, desatar creatividad, generar productividad, asegurar certidumbre, proyectar confianza, impulsar incentivos audaces; en una palabra: aplicarle a todo el esquema económico y sus componentes colaterales una especie de “shock” benéfico, que sólo puede lograrse a partir del empeño común.
El solo enunciado de lo anterior, que no es más que una muestra de las tareas nacionales pendientes, hace ver con entera facilidad que no podemos darlos el lujo ni seguir cometiendo el descuido culpable de enfrascarnos en pleitos de ocasión, que responden mucho más a caprichos por intereses que a problemas reales. A estas alturas del juego democrático, nadie debería ignorar que la realidad no perdona, y que les pasa facturas cada vez más elevadas a aquellos que se niegan o se resisten a acatar sus mandatos. En esto la ciudadanía parece tener mucha más claridad que los políticos en sus diversas expresiones y posiciones.
Estamos siempre muy atentos al desenvolvimiento de los hechos, y por eso no descansaremos en la responsabilidad de decir nuestra palabra de excitativa a la racionalidad y de convocatoria permanente a la armonía, más allá de los abanderamientos tan obsesivos en el ambiente.

 

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