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MODERACION

*La moderación es el proceso de eliminar o atenuar los extremos, es buscar el equilibrio.     *En la moderación se halla lo mejor en ética, en política, en economía. Por eso, Rubén Darío decía que “la moderación es el mejor de los bienes”.     La Real Academia Española define la moderación como sinónimo de “cordura, sensatez, templanza en las palabras o en las acciones”.     Son esas, precisamente, las características o cualidades que más se deben poner en práctica dentro de la política nacional.    

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miércoles, 2 de mayo de 2012

Inicia una nueva etapa de gestión política en distintos niveles (LPG)

Habrá que conjugar y armonizar tiempos políticos: los de los partidos, los del Gobierno, los de la Asamblea Legislativa. Cada quien en lo suyo debería tener la suficiente visión nacional para contribuir a que el proceso avance en todos los órdenes, sin retrancas artificiales.

El tradicional presidencialismo imperante en nuestro país desde siempre había venido haciendo sentir y creer que el péndulo del poder estaba inequívocamente en manos del Ejecutivo. Esta era una percepción básicamente autoritaria, que ya no puede sostenerse con la misma inmovilidad de antes en la medida que el proceso democrático avanza. A estas alturas, es cada vez más notorio que el poder en el país tiene diversos escenarios, cada uno de ellos con su propia identidad y ámbito de acción. Y así vemos ahora cómo crece la incidencia de la Asamblea Legislativa y se manifiestan de manera cada vez más propia los gobiernos locales.
Las elecciones recién pasadas fueron una elocuente muestra de que la ciudadanía distingue con creciente nitidez lo que son esas distintas esferas de poder, y lo hará de seguro de una manera más significativa cuando se instauren los gobiernos municipales plurales y se avance hacia la jurisdicción distrital para elegir diputados. Pero a la vez que se les reconoce poder propio, tanto la Asamblea como las municipalidades están más expuestas al escrutinio público y a la demanda ciudadana. Esto se acaba de ver, de manera sin precedentes, en la forma en que se manifestó la ciudadanía ante los arrebatos y despropósitos finales de la legislatura recién concluida.

Ayer tomaron posesión la legislatura y los concejos que estarán en funciones hasta 2015. En el ínterin, habrá una elección presidencial, y eso hace que se les preste más atención a los funcionarios que acaban de hacerse cargo de sus respectivas funciones. Todo va enlazado en el desenvolvimiento de la vida democrática, y sin duda lo que hagan en los meses que vienen tanto la nueva Asamblea como los gobiernos locales tendrá incidencia sobre la suerte de las distintas fuerzas partidarias en la prueba mayor que se avecina. Y la ciudadanía –probado está– ya no es espectadora indiferente o complaciente, sino vigilante atenta y exigente.
Y esta actitud ciudadana no es exclusiva de nadie en particular, porque así como vemos y escuchamos reclamos desde los espacios conocidos de la izquierda, también vemos lo mismo desde los espacios tradicionales de la derecha, aun como expresiones de calle. Esto es inédito en el ambiente. En cuanto a la pasada legislatura, concluyó dentro de un clima de crítica y reclamo, que ella misma se buscó. Y eso lo grafica sin tapujos el contundente comunicado que la ANEP publicó el pasado lunes, con un título que no tiene desperdicio: La nefasta “herencia” de la Asamblea Legislativa. Los políticos tienen que recoger y analizar todas estas señales con seriedad.
Inicia un período de actividad y de expectativa política muy especial, y así lo venimos enfatizando desde antes de las elecciones y con más precisión después de ellas, dados los resultados de las mismas. Cada movimiento en cualquiera de los órganos fundamentales del Gobierno –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– así como en las distintas dirigencias partidarias tendrá repercusión en el ánimo ciudadano, que ya se apresta a configurar sus decisiones en las urnas de 2015. Esto no quiere decir que dichos órganos deban actuar con miras electorales, sino todo contrario: que deben comportarse con visión nacional, para que la contienda la hagan los que tienen que hacerla. Habrá que conjugar y armonizar tiempos políticos: los de los partidos, los del Gobierno, los de la Asamblea Legislativa. Cada quien en lo suyo debería tener la suficiente visión nacional para contribuir a que el proceso avance en todos los órdenes, sin retrancas artificiales.

 

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